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2 Abr. José Mª Sancho en Internet: Mi página de Facebook · Mi portafolio en Behance · Mi Blog en Tumblr Temple barroc consagrat al que va.

Es posible que, al igual que el prncipe de Maquiavelo, ests sola en un lugar seguro, deseando asumir el control de tu vida, tus amores, tus problemas, del mismo modo que el joven prncipe florentino quera asumir el control de un reino enloquecido. Precisamente entonces llega Maquiavelo al palacio de los Mdici para explicarle y ensearle al prncipe cmo hicieron los grandes csares, los espaoles y los papas para luchar y salir triunfantes de otras calamidades similares.

Este libro trata de la guerra, pero no de las sangrientas, ni las del tipo que provocaron los odios de Csar ni los engaos de Sun Tzu ni el egocentrismo de Napolen, sino de esas guerras ntimas en las que tenemos al enemigo tan cerca que nos hiere, nos traiciona, nos hace frente, ya se trate del cnyuge, tu superior inmediato, un cliente, tu padre o tu madre, alguno de tus hijos. Trata de la guerra como camino hacia el poder.

Al decir guerra, me refiero a un conflicto y al decir conflicto, me refiero a un tipo determinado de relacin con los dems, con uno mismo y con el mundo. Todo conflicto implica contacto; requiere poder y aumenta el poder. En todo encuentro siempre hay una persona que domina la situacin y que a lo mejor te hace frente. Si pierdes, pierdes la lucha por una vida mejor, ms justa, ms noble y ms agradable. La mayora de nosotras no ha.

El libro de las tcticas

Maquiavelo para Mujeres encontrado otra manera de expresar la lucha que se libra en nuestro interior, todos esos deseos inalcanzables, ms que a travs de lgrimas de frustracin o dolor, rabia, depresin, silencio y sumisin, y todo esto constituye prdidas instantneas e irrecuperables. He encontrado una manera de que las mujeres se conviertan en artfices de su rabia y su deseo. La necesidad de adquirir esta capacidad se me present una noche, en el Palace Bar de San Francisco. Eran las dos de la maana. El pianista haba huido haca tiempo. Pero mis amigas, Nora y Judith, y yo no tenamos adonde ir, aunque Nora tena que entregar un trabajo y Judith trataba de no pensar si su amante acabara la noche con ella o con alguna otra.

Yo le haba prometido a D. Qu habamos hecho mal, tres mujeres que exhibamos el xito como quien lleva una medalla? Por qu nos daba tanto miedo enfrentarnos a nuestra propia vida? Por qu no ramos guerreras y s unas intiles? Y all estbamos, tres mujeres formidables, capaces de negociar contratos multimillonarios, pero incapaces de subirnos el sueldo. Aunque nos guste controlar, en nuestras relaciones afectivas siempre cedemos el control y acabamos siguiendo el juego que nos imponen. Aunque somos fuertes, pedimos poco y despus nos sorprende obtenerlo.

A veces voy por Times Square de camino hacia el trabajo y veo esos carteles que anuncian: Chicas en vivo en escena! Odio lo que representan, pero de todos modos soy capaz de apreciar la irona: Hasta ahora, las mujeres no hemos tenido un lenguaje para luchar. No hemos podido expresar nuestro deseo de poder. Yo saba que quera poder, pero no saba cmo conseguirlo. Cuando llegu a ser editora, me encontr 6.

Maquiavelo para Mujeres trabajando con altos ejecutivos, colaborando con ellos para confeccionar los libros que les garantizaran un legado intelectual. Me form a m misma para ser su editora, esa empresaria que confiaban que respetara sus contratos y sus palabras. Cuando me convert en su confidente intelectual, me fui acercando cada vez ms al centro de lo que los motivaba.

Un ejecutivo muy reservado me invit a visitar su despacho personal y me pidi que analizara sus pasillos y rincones como si de su mente se tratara. Desde sus salas de juntas hasta sus emociones, estudi de cerca a una variedad de lderes empresariales y de la administracin, de personas que imponen modas y estrategias.

Me convert en depositara de sus confesiones, sus ambiciones, sus temores y muchas cosas ms. Me explicaron cmo amasaron su fortuna. Me mostraron cmo se domina a los subordinados y los. Todo lo que aprend de ellos me ense a ascender en la empresa, a prosperar en una relacin, a tomar del mundo lo que deseaba.

A menos que aprendamos a elegir por nosotras mismas, estamos condenadas para siempre a ser princesas escondidas que, en lugar de gobernar en palacio, estamos cautivas en el Palace Bar, protegidas por nuestro fracaso. Te voy a hablar de mujeres que han logrado dominar su mundo. Te voy a explicar estrategias para ganar las batallas de la intimidad.

No dejar que te apartes de esta bsqueda, porque el coste sera tu vida, tu felicidad. Me dijo una vez la madre de una amiga ma: Si hubiera sabido luchar, mi vida habra sido mejor. Aprended a no tener cuidado, les insista la fotgrafa Diane Arbus a sus alumnos. Tener cuidado es ir a lo seguro, ser pacfico y mantenerse al margen de la accin. Esa noche decid ponerme en el lugar de Maquiavelo y aplicar por fin en mi propio provecho todo lo que haba aprendido. Te voy a ensear a hacer la guerra. Los hijos nacen de una lucha. Los primeros tulipanes de la primavera tienen hojas afiladas como cuchillos para atravesar el suelo medio congelado.

Luchar no es nada vergonzoso. A lo largo de estas pginas, aprenders a conquistar al enemigo que aniquilara tus sueos. Vers cmo puedes eliminar los obstculos que se oponen a tu felicidad. Aprenders los medios para conseguir lo que quieres. Pero sin imposiciones ni agresividad. Sin alzar la voz ni los puos; sin recurrir a mtodos brutales, sino convirtindote en una presencia que impone autoridad.

Vers que para ganar tienes que tomar por ti misma. Casi todas las mujeres piensan que para que la vida sea mejor hay que quitarle todo lo malo. Las princesas opinan que hay que aadirle cosas buenas. Aprenders el arte del poder implcito, cuya expresin reside en la estrategia. La clave de la estrategia es comprender el poder de los contrarios. La primera ley de la princesa es llegar a ser una mujer que sabe combinar los contrarios.

Hay aspectos de ti misma que a lo mejor consideras contradictorios o contrarios entre s y que te pueden ayudar a ganar la guerra. La debilidad consiste en pensar que no puedes amar y luchar al mismo tiempo. Craso error. Los grandes guerreros saben que feroz se ala con carioso; que.

Los que la conocieron siempre describen a Jackie Onassis como una mezcla de humildad y arrogancia, de sufrimiento y dominio. Daba la impresin de estar herida y de ser todopoderosa. Las estrategias de la guerra, o del enfrentamiento, dependen de cambiar un aspecto fundamental de tu conocimiento sobre ti misma.

Todas las princesas son artistas a la hora de establecer estas conexiones entre opuestos. Maquiavelo para Mujeres Dicen que los dioses del Olimpo eran inmensos. Por qu? Porque combinaban los contrarios. Dominaban los campos de batalla porque tenan, como quien dice, un pie en ambos mundos. La mujer que aprende a combinar los contrarios llega a ser una amante-luchadora que consigue lo que se propone. Aprende a usar las habilidades de cada campo en el terreno del otro y as se fortalece.

He llegado a darme cuenta de esto a travs de dos vas. Una es el propio Maquiavelo. El viejo cortesano, el primer Kissinger, admite que escribi El. No son las mujeres, sino los hombres, los lobos de los hombres. No son las mujeres, sino los hombres, los que se devoran entre s, escribi. Pero ninguna de estas leyes es vlida para las mujeres. Se aplican, reconoce, a los que tienen sangre fra, a las personas con ms ambicin que conciencia.

Sus leyes han alimentado a doctrinarios como Napolen, Stalin y ms cerca de nuestro tiempo y nuestras guerras civilizadas a dos personas de nombre Miguel Milken y Ovitz que nos ensean un arte de la guerra que es exclusivamente poltico. El prncipe de Maquiavelo tuvo que adoptar una pose rgida: Tena que ser igual con todos. Una princesa tiene, necesariamente, un plan diferente; tiene que romper el statu quo, reorganizar las percepciones de los dems y, de este modo, conseguir lo que legtimamente le corresponde.

Las princesas han venido a este mundo para reorganizarlo. No pueden ser simplemente unas guerreras con una sola idea fija. Deben amar y deben luchar. La segunda va que me permiti conocer la guerra y las mujeres procede de un estudio de las grandes princesas guerreras de la historia. La tradicin de la cual sabemos tan poco no nos mantiene alejadas del verdadero progreso, sino que constituye su esencia, su alma, su mecanismo.

Nuestras antepasadas fueron aventureras y descubridoras, espas y opositoras, pioneras y luchadoras. Los jvenes samurais descubrieron la forma de conocer la fuerza de su cuerpo mediante un sensei, o maestro, que les explicaba lo que haca su 9. Al igual que ellos, las princesas pueden recurrir a sus antepasadas. Conocer la historia de las princesas guerreras nos permite sentir el espritu que se agita dentro de nuestra propia naturaleza.

Pero todava no hemos tenido una Ilada femenina. Con frecuencia nuestro conocimiento de la lucha se limita a lo conseguido por alguna mujer prestigiosa en una escaramuza. Una visin bastante limitada del triunfo: Es una visin del xito basada en dcadas de derrotas y concesiones. O peor an, basada en reglas de combate que garantizan nuestra derrota y nuestro sometimiento.

En general, las mujeres de hoy da salen adelante partiendo de modelos masculinos de poder o de estrategias despiadadas. Intimidan o se conforman; negocian, llegan a acuerdos. Las negociaciones siempre acaban en concesiones, algo que las mujeres experimentamos con demasiada frecuencia. Estas tcticas son necesarias si nuestro objetivo es ganar.

Pero si tenemos un objetivo ms sutil, ganar significa superar. Para vencer tienes que competir tanto contigo misma como con el contrario. De este modo, comunicas la sensacin de un triunfo olmpico: Puesto que adoptan la herencia ilegtima de las estrategias de lucha masculinas, las mujeres fuertes se quejan de que no consiguen salir adelante.

No es de extraar. Confunden luchar con forcejear. Confunden supervivencia con xito. Se quejan de las barreras que ellas mismas han ayudado a construir. Si sigues las reglas equivocadas, no luchas por nada, sino contra ti misma. Para que una mujer triunfe, no puede respetar las reglas del juego, porque no son sus reglas, no estn destinadas a realzar sus fuerzas.

Tiene que cambiar el juego. Si juegas con las reglas que te imponen los dems hombre, mujer o nio , al final acabas reforzando justamente las normas que favorecen a tu Maquiavelo para Mujeres contrincante. Por el contrario, si cambias las reglas, empiezas a jugar a tu propio juego, en el cual dejas de lado las nociones sencillas de direccin y liderazgo en favor de la estrategia de herosmo que se define en un plan global, en lugar de seguir un esquema paso a paso. Pero las mujeres no hemos de forzar la imaginacin para basarnos en El. La obra clsica de Maquiavelo es famosa por su infamia.

Aboga por el asesinato y la traicin y desdea el amor. Es la biblia definitiva sobre el poder limitado. La princesa sigue el camino contrario. Literalmente, princesa significa la que ocupa el primer puesto, y viene de principio y excelencia. Maquiavelo opinaba que el hombre bueno no tiene ninguna posibilidad, porque se arruina entre tantos que no son buenos.

La princesa sabe que no importa si las personas son buenas o malas. Sabe que, de todos modos, conseguir lo que quiere, pero no por ser archirrealista, como se pretenda que fuera el prncipe de Maquiavelo, sino por otros medios y por unos fines superiores a los que pueda imaginar ningn prncipe. Las mujeres que se rigen por principios, en lugar de por normas, no se detienen ante nada.

Disfrutan siempre del poder que les otorga su compromiso con los deseos ms altos, como la justicia. Pero no han usado ese poder. He revisado casi un centenar de biografas y autobiografas para averiguar de qu estrategias se han valido las mujeres para conseguir el poder. Me he concentrado en los pocos y sorprendentes casos de mujeres que han empleado alguna estrategia. No me refiero simplemente a mujeres que hayan amasado una fortuna o hayan alcanzado la notoriedad, como Madonna y Sharon Stone, por poner dos ejemplos de nuestro tiempo.

Este libro no trata del poder que otorga el dinero. Estas mujeres tienen un tipo de poder. Pero el poder que procede de la estrategia es superior al que brindan el dinero o la posicin. En trminos generales, slo hay unos cuantos modelos verdaderamente grandes a quienes recurrir. La mayora de las mujeres han llegado al momento Maquiavelo para Mujeres decisivo de su vida como sonmbulas.

De las pocas que recurrieron a una estrategia, apunt sus mtodos, observ las pautas comunes y, por ltimo, codifiqu sus hbitos de forma sistemtica. Las princesas no trafican con los viejos tpicos: Recurren al poder que la mujer ya tiene en su interior pero que no expresa, como la poesa que nunca se ha volcado al papel o el retrato que se lleva grabado en la mente.

Este libro trata de la manera de expresar ese poder almacenado, pero no a travs de la poesa ni de la pintura, sino en la vida cotidiana. Las princesas saben que ese poder que conservan en su interior y que no usan libremente les hace dao, las debilita. Como si fuera una serpiente, podra volverse contra ellas y picarlas. Leer este libro sirve para descubrir que todas las princesas ya han librado. La princesa es la amante luchadora o la antagonista colaboradora. Ella deja que se caliente el fuego de cualquier conflicto en ebullicin, partiendo del mismo principio de que el calor de la llama convierte el acero normal en una espada afilada.

En estas tensiones y la manera de producirlas se centra la primera mitad de la obra, El libro de la estrategia. Si comprendes el marco de esta estrategia, has recorrido la mitad del camino hacia el triunfo. La parte que sigue en el juego de la guerra es El libro de las tcticas y describe las acciones especficas que sirven para aumentar la eficacia en situaciones complejas.

Los grandes luchadores van ms all tanto de la estrategia como de las tcticas y aprenden a usarse a s mismos como armas. Como concentran la fuerza de una bala, no necesitan ir armados ms que con el conocimiento de s mismos. Hubo grandes estrategas que fueron poetas, a veces de la pgina impresa y otras del acto pblico. Anna Akhmatova, la poetisa rusa, combati las represiones de Stalin con palabras, en lugar de armas o manifestaciones Maquiavelo para Mujeres pblicas, si bien los historiadores no tienen en cuenta las acciones de los poetas cuando explican cmo se luch en las guerras.

Akhmatova mantuvo vivo el espritu y el lenguaje de la poesa.

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Cuando el pueblo no tena pan que llevarse a la boca, les entreg las ms fascinantes imgenes. Era una hechicera que susurraba sus poemas de amor en los odos de la gente estaba prohibido escribirlos , sabiendo que mantener viva la memoria de la amabilidad humana era la nica forma de que el espritu triunfara cuando un dictador enfrentaba a unos contra otros y les robaba todo rasgo de humanidad.

Con sus estrategias, una mujer que lucha contra un dictador o un esposo, un padre, una madre o un hijo poco razonables es capaz de hallar formas de recuperar la libertad. La historia est llena de sorpresas hermosas. Los grandes movimientos sociales de Estados Unidos estuvieron encabezados por mujeres: Las mujeres tuvieron su mejor momento en la segunda guerra mundial.

Hubo ms mujeres en el poder durante la dcada de los cuarenta que en ningn otro momento de la historia. Fueron opositoras, espas, activistas. Cuando se rompen las normas, o cuando hay confusin, triunfan las mujeres. Cuando se liberan de la obligacin de ajustarse a las reglas, se sienten capaces de todo, de desafiar a todos.

Esto es fundamental. La mayora de las mujeres de hoy da siente que debe obedecer las reglas. Sienten que tienen que respetarlas mejor que nadie. Y sin embargo as se limitan a s mismas. La guerra favorece a las mujeres peligrosas. A las mujeres les gusta la paz y buscan estabilidad. Pero estas condiciones no suelen favorecerlas. Incluso en las empresas, una situacin estable beneficia menos a las mujeres que un ambiente catico. Las princesas saben que las oportunidades surgen en medio del caos.

En las pocas en las que reina una paz relativa, el truco consiste en crear el caos y aprovecharlo. En esa poca, estaban cambiando los lmites y se desmoronaban las viejas clasificaciones. Era imposible devolver todo a su sitio mediante la fuerza bruta y la sutileza escapaba al entendimiento de la mayora de los reyes. Cuando las emperatrices y las reinas fracasaron en su gobierno, como ocurri finalmente con Catalina, fue porque luchaban como hombres y preferan el dominio al riesgo, la negociacin al desafo.

A lo largo de la historia, las princesas tienen algo en comn: Aceptan la guerra, los conflictos, los enfrentamientos. Esta actitud es la segunda regla de las princesas, lo que las distingue del resto de las mujeres, sobre todo de las siguientes formas:. Desde el principio, se distinguen de las dems Son seres solitarios. Se consideran extraas incluso dentro de sus familias y para ellas es una ventaja. No las incomoda; al contrario, las inspira. Isabel I se deca a s misma que si se casaba sera la reina de Inglaterra, en cambio sola era rey y reina a la vez.

Casadas o no, las princesas se mantienen al margen. La psicologa contempornea alaba el valor de las conexiones y las relaciones entre mujeres.

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Pero las mujeres poderosas de la historia ambicionaban el poder. Les brindaba la oportunidad para algo ms que la confianza en s mismas; el amor a s mismas, que el poeta Walt Whitman describe en su frase Habito en mi alma, era un sentimiento que ellas conocan muy bien. Al igual que los nios y los grandes felinos, las mujeres fuertes, segn Freud, parecen reservadas, misteriosas, lo que explica la fascinacin que ejercen sobre los dems. Estas mujeres, son extraordinarias desde que nacen? O se vuelven extraordinarias porque se mantienen al margen, en una atmsfera psicolgica en la cual no se comparan con nadie ms que consigo mismas?

Maquiavelo para Mujeres Juana de Arco no intent jams allanar las diferencias que la mantenan aparte. Crey en ellas hasta que asumieron una realidad propia. Desde su temprana adolescencia, hablaba de liberar Francia del dominio ingls. Los dems se extraaban de la ambicin de esta joven campesina que no saba leer ni escribir; pero cuanto ms hablaba, ms se comportaban los dems como si fuese cierto.

Como vers, esto no slo fue un acontecimiento decisivo, sino un elemento clave en su estrategia y en las estrategias de todas las princesas. Jams se consideran valientes Las princesas piensan que no hacen ms que lo que se puede hacer. A veces se saben listas, incluso nicas. Pero no se consideran valientes. Dian Fossey, la experta en primates, deca que las alturas siempre la haban hecho gritar como un beb cuando lo bautizan. Pero al llegar a las junglas africanas, empez a escalar barrancos siguiendo a los gorilas de la niebla que tanto inters tena por estudiar.

Estas guerreras se relajan en presencia del. En una situacin difcil, se comportan como si ya hubieran triunfado, porque no creen que puedan perder. Emprenden la batalla con la calma del ganador. Dijo el poeta Rainer Mara Rilke: Sigue tus temores. Es lo que hacen las mujeres heroicas. Su mayor poder procede de liberarse de aquello que les avergonzaba como el temor que senta Dian a las alturas y convertir el viejo temor en motivo de orgullo.

Tratan el destino como si fuese su mentor Desde sus pocas de maestra en Milwaukee, Golda Meir se senta llamada para lograr algo grande. Incluso mientras correga exmenes, o despus, trabajando en el campo en uno de los kibutzim del desierto ms pobres de Israel, su segunda voz su destino fue su mentor. Nunca prest tanta atencin a la voz de la queja o del agotamiento, ni a ninguno de sus asesores, como a esta segunda voz. A las mujeres les dicen que conozcan su voz. Pero las princesas siempre han prestado atencin a lo ms profundo, a esa segunda voz que todos tenemos.

Dicen que esta voz habla desde una posicin prominente, desde el Maquiavelo para Mujeres destino. La palabra destino tiene historia como trmino martimo y quiere decir poner el barco en lnea siguiendo el criterio de las estrellas y no el de algn elemento terrestre. Cuando tena tres aos, Juana Ins de la Cruz se negaba a comer queso porque le haban dicho que haca perder la agilidad mental.

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Ella no saba por qu, pero tena la certeza de que necesitara su inteligencia para algn papel que le preparaba el destino. Al cabo de unos aos, esta nia del siglo XVII crecera hasta convertirse en sor Juana, una de las grandes poetisas lricas, santas e iconoclastas. En un pasaje del diario de la esclava liberada Sojourner Truth, leemos que la libertad le resultaba demasiado difcil; no quera tener que ganarse el sustento ni tomar decisiones por s misma.

De modo que decidi venderse a s misma como esclava para que alguien se ocupara de ella. Mientras regresaba a casa de su antiguo amo, la segunda voz la detuvo. Llevo dos corazones en mi interior, dijo.


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Las princesas tambin necesitan dos corazones; de lo contrario, la voz de la propia derrota se vuelve insoportable. Disfrutan con su vida emocional A las mujeres se las hace sentir inferiores o tontas cuando expresan sus emociones. Emocional ha adquirido el significado opuesto a racional. Controlar las propias emociones se considera el smmum del poder supremo. Pero las princesas no se dejan engaar por estos conceptos. Son extremas al expresar alegra, placer o preocupacin. Cuando se las lleva a una situacin extrema, en. La clave es el deseo, que replantea la realidad.

El deseo convierte a lady Macbeth en la mujer ms poderosa de Escocia. En la obra de Shakespeare, todos respetan ms sus planes que los propios. Atrae el futuro hacia ella ella crea el futuro porque es la nica que manifiesta el mayor deseo. Una princesa que conozco me cont una vez lo siguiente: Una noche, a mi hijo de diez aos se le ocurri que quera comer pato en un restaurante de Santa Fe al cual habamos ido un ao atrs.

Nadie se acordaba de su ubicacin, de modo que tres adultos y un nio emprendimos la bsqueda. Pasaron horas sin que Maquiavelo para Mujeres pudiramos dar con l. Tenamos hambre, pero estbamos dispuestos a seguir buscando. Entonces mi amigo cogi a mi hijo por los hombros y le dijo: Las princesas expresan sus deseos con el virtuosismo propio de una diva. No se contienen.

No dudan de sus deseos; sienten que tienen derecho a que se cumplan y aprovechan su potencia. Para alcanzar la fama, Isadora Duncan fue a ver a uno de los principales empresarios de Francia, pero no le pidi trabajo sino el papel principal. Le dijo que era la hija espiritual de Walt Whitman y le prometi que encarnara su esencia en el escenario. Era bastante absurdo, pero de todos modos, gracias a su deseo, obtuvo el papel principal a pesar de que en su infancia haba sido demasiado pobre para recibir clases de baile y mucho menos para tener experiencia en la danza.

Dicen que las mujeres son como una bolsa de t: En agua caliente, el deseo de las mujeres hierve. No creen que en la vida haya que elegir entre el amor y el poder El poder es una forma de amor y el amor es una forma de poder. Una clase de amor, la ms sencilla, hace que dos personas formen una unidad frente al mundo.

Pero hay otra clase de amor, menos frecuente, que es poltico o pblico. Es un amor que establece una solidaridad entre una persona y todo lo que hay en su vida. Para una mujer que reconoce el amor pblico, no hay nada ni nadie que le haga frente, porque cualquier enemigo se convierte entonces en un aliado potencial. Se acerca a su enemigo como se acercara a sus seres queridos.

Est dispuesta a fortalecerlo, no a debilitarlo. Usa la verdad como arma, mientras que otros, como Sun Tzu o Stonewall Jackson, te recomiendan desconcertar, engaar y disimular. Con todas estas fuerzas, cmo es posible que las princesas no reinen? Son muchas las princesas que han obtenido victorias parciales, en el mejor de Maquiavelo para Mujeres los casos.

Ganan batallas, pero pierden la guerra. Lo que he visto sobre las mujeres y el poder, no slo actualmente sino a lo largo de la historia, me ha llenado de tristeza. A pesar de nuestros xitos parciales, desconfiamos de. Nuestra condicin secundaria nos ha dejado como legado que dudemos de nosotras mismas y, en los casos ms extremos, que nos detestemos. Las mujeres somos el sexo ms valiente.

Los poetas y filsofos griegos temblaban ante las mujeres. Casi todos los dioses de la guerra eran mujeres: Nmesis la venganza , Artemisa el sacrificio , Atenea la batalla , las Furias la ira. Constituyen un desfile griego de mujeres armadas con el beso de la muerte. Pero no se trata de un invento fantstico. Desde Custer hasta Vietnam, cuentan los soldados que eran las mujeres del lugar, y no los hombres, las que destrozaban con odio los cadveres de los enemigos. Aunque hayan existido Hitler y Napolen, y otros como ellos, no ha habido nunca una Medea masculina, capaz de sacrificar a sus propios hijos para conseguir sus fines.

No hablamos de asesinato cuando nos referimos a las princesas, sino de poder, fuerza y el sacrificio mximo. Y por qu ha habido entonces tantas derrotas? Un motivo es que las mujeres que luchan suelen actuar impulsadas por la venganza. Y la venganza supone resolver una injusticia, salvar una reputacin, defender a los muertos. Es mucho mejor destinar la energa a luchar por algo tangible para uno mismo, como la libertad de realizar algo importante. Luchar por uno mismo y sus objetivos no es egosta. A las mujeres no nos gusta acumular. El principio que siguen las princesas es que cuanto ms tienen, ms dan, liberadas de esa mentalidad de escasez que nos susurra constantemente: Tendr suficiente tiempo, suficiente fuerza, suficiente para dar?

Benazir Bhutto, la ex presidenta de Pakistn, tuvo un largo aprendizaje de poder junto a los hombres que fueron los lderes de su pas: Esper hasta que la masacre y el destino no Maquiavelo para Mujeres dejaran a nadie ms que a ella para asumir la presidencia del pas. Cogi el relevo para vengar el asesinato de su padre y para cumplir sus deseos, afirma. Cuando fue a visitar su tumba cubierta de lodo, con unas cuantas flores por encima pero sin ninguna seal, habra llorado, confiesa, pero no quiso dejarse vencer por lgrimas de mujer.

Se inclin para besar los pies de su padre, aunque en esa tumba sin marcar no se saba muy bien en qu lado estaban. Y entonces comenz a trabajar, hizo que sus enemigos pagaran, no. Como vers, este comportamiento siempre trae como consecuencia un triunfo que o bien es transitorio en el peor de los casos o bien es menos de lo que te mereces en el mejor de los casos.

Como luchadora, Bhutto es una hermana o una hija resentida, cuyo motivo es deshacer. Lo nico que conseguir con la venganza es una satisfaccin temporal, pero nada a qu aferrarse ni de qu enorgullecerse. Te acuerdas de Antgona, que fue condenada por el rey a causa de haber rendido honras fnebres a su hermano? Antgona gan la batalla; al final, Creonte se arrepiente, pero a costa de la vida de su hijo, aparte de la de ella.

Antgona era valiente, pero le faltaba estrategia. Perdi para. Otro motivo por el cual las mujeres suelen perder es que las princesas siguen la estrategia del amor y la guerra en su vida profesional, pero se alejan de ella en el terreno de lo personal. En , la revista Time declar a Rebecca West la escritora nmero uno del mundo porque en su obra luchaba como una princesa. El amor por el lenguaje, la forma, el pblico y su talento guiaban su estrategia y sus actos. En cambio, en la vida personal, su estrategia se mostraba vengativa y se comprometa demasiado. Insista en reaccionar, en expresar su rabia, en limitar su campo de batalla.

Sus amantes y su hijo la trataban con frialdad y se mantenan distantes. En el momento de su muerte, Maquiavelo para Mujeres las nicas personas que tuvo cerca eran unos cuantos amigos y conocidos del campo profesional. La ira y la ofensa no sirven para ganar la guerra. Nelson Mandela comprob que los surafricanos negros y los blancos, que haban vivido inmersos en el temor constante los unos de los otros, se haban acostumbrado tanto a tener menos que ya no crean que pudieran conseguir gran cosa. En , en su discurso inaugural, se refiri a estos temores, apelando a la fuerza y el poder que l saba que existan por debajo del temor: Nuestro mayor temor no es a ser indignos.

Nuestro mayor temor es que somos inmensamente poderosos. Lo que ms nos asusta no es nuestra oscuridad sino nuestra luz. Nos preguntamos a nosotros mismos: Jugar a ser menos no sirve de nada. No hay nada de maravilloso en empequeecernos para que los dems no se sientan inseguros a nuestro lado. Y si dejamos brillar nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a los dems para que hagan lo mismo.

En las palabras de Mandela encontramos la tercera ley de la princesa:. Cuando nos liberamos de nuestro temor, automticamente nuestra presencia libera a los dems Te voy a explicar por qu las mujeres siempre han temido los conflictos o han sufrido lo que yo llamo anorexia de poder. Te ensear a manejar de otra forma esa tensin que te paraliza en ciertas situaciones. Vas a aprender a luchar siguiendo una estrategia, a superarte, a ganar las guerras con tus propias condiciones. Utilizando su estrategia, Mahatma Gandhi cambi siglos de dominio britnico en India.

Le pidi a sus amigos que le llamaran madre, reconociendo. Maquiavelo para Mujeres que le gustaba luchar como una mujer; llamaba valiente cobarda Satyagraha a su forma de combatir para diferenciarla de la lucha masculina, que dejaba insensibilizados a algunos y converta a otros en enemigos de por vida. Martin Luther King, hijo, emple este tipo de lucha para cambiar el estado de las relaciones raciales en su pas. Incluso a un boxeador como Sonny Listn le gustaba bailar en el cuadriltero como el polvo en una mota de luz, segn el escritor James Baldwin. Cuando el contrario le lanzaba un puetazo, jams le daba.

Su estrategia, como la de una verdadera princesa, consista en seguir su juego y dejar a los otros dando golpes al aire. Mientras tanto, te irs acostumbrando a apreciar algo nuevo: Tendrs que volver a evaluar tu punto de vista, tu manera de hablar, tu inspiracin, desde la perspectiva de que sean estratgicas o que estn orientadas hacia la accin. La mayora de las mujeres se limita a reaccionar. Trabajan para superar el rendimiento previsto, para superar a los hombres. Si ellos trabajan diez horas al da, ellas trabajan doce.

Pero la reaccin no es una accin efectiva. No me extraa que todava no hayamos llegado a los puestos ms altos o que no tengamos el amor que pretendemos. No me extraa que el novelista Tom Robbins comentara con irona: Las mujeres viven ms que los hombres porque no viven de verdad. Estas leyes y estrategias te permitirn modelar los acontecimientos de tu vida segn tus propios designios. Ya se han escrito libros acerca del sexo y las relaciones, desde el Kama Sutra hasta Helen Gurley Brown. Pero todava no se ha escrito ninguno sobre el poder, como ste.

En el futuro, hombres y mujeres se preguntarn: Para qu luchar como Maquiavelo cuando podemos luchar como Maquiavela? Ya es hora de que gobiernes tu vida como han gobernado los prncipes sus reinos. La autora, bajo el seudnimo de Maquiavela. El arte De la princesa consiste en mantener el equilibrio entre el terror y la dicha que le inspira el hecho de ser mujer. Hemos espiado a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros maridos y a nuestros jefes. Hemos visto el poder y sus perversiones. Nosotras tambin buscamos el poder, pero no por el poder mismo.

Tenemos una misin: Nuestra misin nos impulsa pese a la desaprobacin de los dems y aunque no les demos lo que ellos necesitan. Podra ser un merecido aumento de sueldo, la oportunidad de un trabajo estupendo, de vivir en un hogar y en un mundo acogedores, en vez de un lugar donde no nos hacen caso o, en el peor de los casos, nos maltratan. Para convertirnos en la princesa que nos corresponde, hemos de despertar al espa que llevamos dentro.

El espa es ese extrao que escucha disimuladamente las estrategias de los prncipes, los reyes, los generales, los gobernantes, los esposos y los hijos. Su misin consiste en infiltrarse, reunir informacin y despus utilizarla. A menudo las mujeres no llegan a usar la informacin que obtienen como espas en la casa del poder y del amor. La primera fuerza estratgica que tienes que conseguir es la capacidad de ver, escuchar y conocer a tu enemigo. La segunda es usar lo que sabes.

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Maquiavelo para Mujeres Una espa conoce el corazn de las personas y rene un expediente de informacin secreta sobre lo que les afecta. Su comportamiento provoca la reaccin de los dems de la forma que ms le conviene. Por ejemplo, una espa consigue que alguien confiese. Tambin es capaz de cambiar el curso de las naciones y las personas, pero sin provocar daos ni derramamiento de sangre, sino usando su poder implcito, que apenas se nota.

Es sutil, astuta y activa. Una espa es lo que dice ser, pero su agenda oculta tiene la fuerza necesaria para convertir al enemigo. En lugar de adaptarse a las reglas, las espas cambian el juego. Puede que el antagonista, contrincante, rezagado u opositor ni siquiera advierta que ha sido conquistado e incorporado a sus planes. Como espas, las mujeres saben ms de lo que creen. Pero entonces, cmo encuentran la manera de usar lo que saben? Cmo convierte una espa su conocimiento en poder?

En primer lugar, lo transforma en un conflicto, obligando al enemigo a reaccionar en las condiciones que ella impone. Ella dirige el juego. En tiempos de guerra, una espa observa y usa lo que ve. Todos sabemos cmo surge una nueva vida de una yema o de un vientre. Pero no hemos observado con la misma visin microscpica cmo una relacin que evoluciona a partir de un encuentro aparentemente amistoso y generoso a veces se endurece e incluso se vuelve destructiva. Vamos a analizar el siguiente episodio, estudindolo a cmara lenta para observar su significado subliminal: Un cliente traiciona a una espa y la invita a cenar a un restaurante caro para disculparse.

Pero l ha escogido a otra persona, que haba ocupado una posicin secundaria pero, en el ltimo momento, mejor la oferta de ella. Qu har ella entonces, ante un golpe tan fuerte como ste para su ego? Podra echar a este Judas de su vida, como una forma de castigarle por su traicin. Pero no olvides que la venganza no sirve para nada. Tampoco Maquiavelo para Mujeres conviene devolver el golpe, aunque a los guerreros dbiles les encanta y siempre utilizan este recurso porque les garantiza una satisfaccin instantnea.

Pero no ocurre lo mismo con una princesa-guerrera. Ella sabe que este hombre tiene muchas cosas que ella desea y que est en condiciones de negociarlas o aprovecharlas. Esto incluye contactos e informacin confidencial y tambin el estmulo de su compaa. No tiene sentido echarle de su vida por una cuestin de principios, que ella recordar pero l no. Lo siento, dice l cuando estn sentados. Pide una bebida sin alcohol, un Shirley Temple. Una vez le dijo que haba sido alcohlico. Pero se ha reformado: La bebida es slo una de ellas. Pero una sirve para conocerlas todas. En cada accin est. Con frecuencia uno se traiciona en los gestos ms inocentes e insignificantes.

El enemigo, el contrario, siempre se traiciona; no importa quin sea ni su astucia para disimular. Cmo reacciona una espa cuando descubre una pista?


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Le da el valor que tiene: Entonces ella le quita sus propias armas y las utiliza en contra de l. Contra un enemigo, no hay armas ms eficaces que las que emplea l mismo. Destruye la casa del amo con sus propias herramientas, recomiendan siempre los astutos animalillos de Esopo para luchar contra los grandes predadores. La espa que descubre esta arma tiene muchas probabilidades de salir victoriosa. De modo que ella observa. Se plantea la posibilidad de que la bebida encierre la verdad de este hombre. La princesa sabe que la mayora de las personas se niegan a s mismas lo que quieren realmente.

Al imaginarse lo que desea en secreto el enemigo, se da cuenta de cmo puede cambiar la guerra para que los dos consigan lo que quieren. Del mismo modo que este hombre no quiere beber alcohol, tampoco quiere amigos, socios ni colaboradores fuertes. A lo mejor ha coqueteado con su oferta, su disposicin para ayudarle.

Maquiavelo para Mujeres en su trabajo, para decirle que no justamente porque ella representa todo lo que l anhela. En este caso, se ha traicionado a s mismo y no a ella. Los espas conocen este principio prctico: Este hombre le niega lo que ella solicita, del mismo modo que no se concede a s mismo sus propios deseos. Una espa tambin sabe que no importa de lo que hable una persona de ftbol o de ensaladas ; en realidad, siempre habla de s misma, de los temores y las esperanzas que no puede expresar directamente, de su agenda secreta.

Ella aprovecha toda esta informacin para trazar un perfil esquemtico de la persona que tiene delante, no como a l le gustara que le vieran los dems, sino como realmente es. A ella no le hace falta conocer su biografa para llegar a esta conclusin. Basta con unos cuantos datos. El hombre pretende menos de ella de lo que cabra esperar en esta situacin y ella podr confirmarlo en seguida. El no sabe qu pretende ella de l. Y no se ha dado cuenta ella s de que ambos podran intervenir en otro tipo de lucha, una lucha conjunta, y ganar as una guerra mayor de la que podran ganar en un solo encuentro.

La espa. Esta diferencia de perspectiva le otorga a ella la ventaja. De modo que cuando l se jacta de lo brillante que es y de que sus clientes se asombran de su intelecto, ella ni se inmuta. No aparenta entusiasmo. Cada vez que l alimenta su propio ego, ella ni lo ratifica ni lo contradice.

Por el contrario, va a neutralizar sus alardes. El primer orden del da: Hacer que l advierta que no se trata de ningn concurso para ver cul de los dos es ms fuerte ni cul ha herido al otro. Ella le har frente a su manera. En primer lugar, hay que neutralizar el intento del contrario. Despus, hay que asumir el poder. Despus de ufanarse, cambia de estratagema e intenta quitar importancia a la aportacin de ella al proyecto.

De hecho, el proyecto ha sido Maquiavelo para Mujeres idea de ella. Para empeorar la situacin, le comunica que no ha tomado la decisin por una cuestin de dinero, si bien la oferta del competidor era casi el doble de la suya. Le comunica que el precio del amor es de cincuenta mil dlares, como queriendo decir que habra aceptado su contrato si la diferencia hubiera sido esa.

Porque l la aprecia tanto. Ella sabe que los planes que tiene para el trabajo de l produciran mayores rendimientos, adems de aprobacin. Pero l insiste en que su decisin ha sido justa y que tal vez sea lo mejor para ella. Los enemigos a menudo tratan de convencerte de que obran de forma justa, honesta, incluso por tu propio bien; por ejemplo, el jefe que insiste para que te retires de una operacin por algo desagradable que haya hecho el cliente a lo mejor lo que de verdad pretende es no cederte el mrito de la operacin.

O un amante que te niega lo que le pides para que aprendas a apreciar todo lo que ya ha hecho por ti como si llevara un estado de cuentas en el cual no se contemplan para nada tus aportaciones. O un cliente, agente o mdico que te transmite generosamente su saber pero no tiene la generosidad de escucharte. Los enemigos ntimos suelen parecer generosos, pero en realidad procuran dejar fuera del juego a la princesa, convencindola de que el problema es ella, de que la culpa la tienen sus deseos.

Te he retirado de esta operacin tan difcil, a lo mejor te dice el jefe, esperando tu agradecimiento, cuando sabes que esa operacin difcil podra haber sido una gran oportunidad en tu profesin. Me acord de tu cumpleaos, diga tal vez tu marido para disculparse por haber olvidado el aniversario. Pero volvamos a este hombre que est sentado a la mesa: Pero ni es sensible ni es generoso ni esto es una cena.

Es la guerra. Concete a ti misma y conoce a tu enemigo. La tarea de la princesa consiste en descubrir quin es el enemigo, cul es su estrategia secreta. De todas las Maquiavelo para Mujeres armas que puede usar para averiguar su estrategia, una de las ms sagaces es la de los cinco porqus. Cuando el enemigo dice algo, le preguntamos por qu. Sea cual fuere su respuesta, le volvemos a preguntar por qu, preguntamos a nosotras mismas o a l el porqu de esa respuesta en concreto y otra vez el porqu de esa respuesta y de la siguiente.

Despus del quinto porqu, ya disponemos de informacin suficiente para crear nuestra propia estrategia. Al rastrear el comportamiento del otro hasta sus mismas causas, uno llega al ncleo de la estrategia del contrario. Los cinco porqus te permiten ver ms all. Si ves ms all de su estrategia, no ests obligada a reaccionar ante lo que l haga, sino que podrs actuar de modo que l tenga que reaccionar ante ti.

As podrs ganar la batalla. Lo primero que pregunta la espa es: Por qu le diste el negocio a otra persona? Fjate en que no pregunta: Por qu me has traicionado? La espa evita la culpa, que la llevara a un callejn sin salida de dudas y confusin. El primer porqu no es ms que un hecho: Segn este hombre, la respuesta es: Porque las condiciones eran mejores. El segundo porqu: Por qu le pareci que las condiciones eran mejores? Los niveles de rendimiento no tenan tanta importancia, as que el competidor se coloc en primer lugar. El tercer porqu: Por qu no tenan importancia si l valora tanto su inteligencia?

Ella se equivoca al creer que el origen de su orgullo est en sus logros. Pero la mayora de las veces, la estrategia que l ha usado para ganar ha sido dar alguna versin de s que en realidad significa que no. No a las bebidas alcohlicas, a las mujeres fuertes, a las. La espa ha venido siguiendo una estrategia equivocada hasta ahora, impulsndole a producir ms y mejor trabajo.

Pero la. Maquiavelo para Mujeres forma que l tiene de ganar es retroceder. Antes ella no observaba ni escuchaba de forma estratgica. De modo que el cuarto porqu se refiere a ella misma. Por qu recurri ella a trabajar hasta el amanecer para impresionarlo? Porque ella no se fa de su capacidad para ganar, a menos que se comprometa al mximo en una situacin, forzndola hasta llegar a alguna conclusin favorable, haciendo todo lo posible para que salga bien. Pero no hay ningn otro motivo?

La espa debe. Por qu se compromete al mximo? Porque le parece que all reside el verdadero poder. Ha visto en los hombres que el poder implica control. Cuanto ms se compromete en un proyecto, ms capacidad tiene para controlar los resultados. Pero eso no son ms que vestigios de pocas pasadas; ella sabe ms que eso de los secretos del poder. Ha cometido un error estratgico, cedindole el control a su confianza; ahora tiene que pagar por ello. La escena siguiente se desarrolla como una pelcula de serie B, porque.

Tengo la impresin de que eres frgil, le dice l, que los hombres te han herido y que te derrumbas. Con su clara observacin, el hombre pretende apelar a la sensacin de debilidad femenina, a su deseo de que la cuiden, pero este monlogo no la describe en absoluto a ella, sino a la persona que a l le gustara convencerla que es. Y para complicarlo todava ms, nos atraemos mutuamente. Al pretender que la comprende, l trata de hacerla desconfiar de que se conoce a s misma y de convencerla de verse a travs de los ojos de l.

Es su golpe de gracia. La mayora de las mujeres escucha la msica, el tono carioso, pero sin prestar atencin al verdadero sentido de las palabras, que es lo que revelan indefectiblemente los cinco porqus. Maquiavelo para Mujeres Ya sea por seduccin o por rechazo, se ha intentado empequeecer a las mujeres, convertirlas en presa de los juegos blicos masculinos. A menudo, las mujeres conspiran a favor de su propia destruccin. El autntico deseo es una bendicin, pero ahora no es sa la cuestin. El hombre dice que ella lo atrae, es cierto? O acaso necesita apuntarse un tanto, en lugar de dar un golpe?

Ella no quiere reaccionar a ese comentario audaz porque no es la verdadera estrategia de l. De ese modo su juego se vuelve simple y natural. El autodesarrollo y el ser un hombre atractivo son inseparables. Ofrece una nueva perspectiva para generar una mejor comprensión de las mujeres y la actitud. Lo siento. Pero sí el curso, el curso esta incluido. Las interacciones positivas con otras personas dependen de la confianza, desarrollo personal y de la inversión en nuestro Ser. Mi agradecimiento al autor por este gran y pequeño libro.

Bien escrito. Información sólida y relevante. Increíble que solo a 0. No hay razón para perdérselo. También los datos dados en este libro gratis pueden usarse para el desarrollo y como tener una personalidad atractiva. Me ayudo en algunas cosas sobre mí y mi mente subconsciente.